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4月23日 La Divina Misericordia y la santidadMeditación de Sor Faustina
Ni gracias, ni revelaciones, ni éxtasis ni ningún otro don concedido al alma la hace perfecta, sino la comunión interior de mi alma con Dios. Estos dones son solamente un adorno del alma, pero no constituyen ni la sustancia ni la perfección. Mi santidad y perfección consisten en una estrecha unión de mi voluntad con la voluntad de Dios. Dios nunca violenta nuestro libre albedrío. De nosotros depende si queremos recibir la gracia de Dios o no; si vamos a colaborar con ella o la malgastamos.
El amor de Dios me dio a conocer su deseo de conceder el perdón total a las almas que se acerquen a la confesión y reciban la Santa Comunión el día de "la Fiesta de Mi Misericordia"
Meditaciones 1.107 y 1.109 2月14日 Eros y AgapéConociendo el Amor de Dios
Fuente:Carta Encíclica "Dios es Amor" de Benedicto XVI
" Si en mi vida falta completamente el contacto con Dios, podré ver siempre en el prójimo solamente al otro, sin conseguir reconocer en él la imagen divina. Por el contrario, si en mi vida omito del todo la atención al otro, queriendo ser sólo « piadoso » y cumplir con mis « deberes religiosos », se marchita también la relación con Dios. Será únicamente una relación « correcta », pero sin amor. Sólo mi disponibilidad para ayudar al prójimo, para manifestarle amor, me hace sensible también ante Dios. Sólo el servicio al prójimo abre mis ojos a lo que Dios hace por mí y a lo mucho que me ama".
Este trozo de la Encíclica del Papa Benedicto es muy importante para todos los que queremos permanecer en Jesucristo y hacer lo que Él nos manda: Amar al hermano, a nuestro prójimo y hacerle sentir nuestro cariño y solidaridad en cualquier circunstancia de la vida. El amor al hermano debe trabajarse con diligencia y debe expresarse con obras, con pequeñas acciones que ayuden a construir una relación vigorosa. Esto vale para las relaciones de pareja, en el matrimonio, con los hijos, con parientes y hermanos consanguíneos, vecinos compañeros de trabajo y con todas las personas que tratamos. Se trata también de reconciliarnos con los que están alejados de nosotros y pedir a Dios en nuestras oraciones para que se produzca el milagro de la unión fraterna y así conozcamos el gozo de sentirnos queridos y reconocidos por nuestros semejantes.
Jesús atendió a sus amigos enfermos, los visitó en la cárcel, lloró con ellos, se compadeció de las personas que encontró heridas y las vendó y curó. Compartió su mesa con los hambrientos y desnudos. Dignificó el matrimonio, a la familia y a la mujer. Se ocupó de los niños y les habló de Dios, del Cielo y de la Vida Eterna. Trabajó por la Paz y nos dejó su Iglesia que es Casa de Oración. Allí le encontramos en el Santísimo Sacramento, en la Eucaristía, en la Palabra, en sus Sacerdotes, Obispos, Santos y Consagrados. También lo recibimos en el Bautismo, Confirmación, Confesión y en la Unción de enfermos.
Toda esta vida con Dios nos nutre y fortalece, nos hace feliz , nos prepara para los momentos difíciles que tenemos que afrontar. Nos ayuda a ser mejores hijos de Dios y hermanos de todos. ¡Que Dios bendiga a nuestro querido Papa Benedicto XVI por esta hermosísima Encíclica y a nuestro Obispo Monseñor Tomás Jesús Zárraga Colmenares por su trabajo incansable en esta amada Diócesis de San Carlos ! 1月17日 Seguir a JesúsLos santos nos ayudan a seguir a Jesús, busquemos con perseverancia sus enseñanzas y pongamoslas en práctica en nuestra vida cotidiana. 12月22日 Me proteges con tus alasMe proteges con tus alas
Mi amado Señor Jesucristo, te doy gracias por tu ternura y por tu misericordia, Tu eres mi refugio y mi fortín, mi Dios en quien confío. Tu me libras de la red del cazador, de la peste mortal, me proteges con tus alas y encuentro refugio en tu cálido plumaje. No temo a los miedos de la noche, ni a la saeta que de día vuela, ni a la peste que marcha en las tinieblas, ni al azote que asola al mediodía.
No me alcanzará la desgracia, ni la plaga rondará mi tienda, pues ordenaste a tus ángeles protegerme en todos mis caminos. En sus manos me transportarán, para que en piedra no tropiece mi pie, andaré sobre áspid y víbora y hollaré al león y al dragón, pues me abrazo a mi Dios y Él me ampara; me exalta porque conozco su Santo Nombre, le llamo y me responde, en la desgracia está a mi lado me libra y me da su paz.
Todos los días de mi vida estará conmigo y me hará alcanzar su salvación.
Amén |
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